La cocina eco-responsable es reconocer que nuestras decisiones tienen un impacto en nuestra salud, en el planeta y en las personas que producen nuestros alimentos. A su vez, es tomar acciones para reducir dicho impacto desde la planeación, la elección de ingredientes, la preparación y la conservación.
Para mí, ser chef eco-responsable significa hacer lo mejor posible con lo que tengo disponible, sabiendo que no hay una forma correcta de hacerlo y que cada contexto es distinto.
Nuestras acciones importan, aunque sean pequeñas e imperfectas.
En la cocina profesional aprendí que cocinar con responsabilidad no requiere ingredientes caros ni técnicas elaboradas. Requiere atención: Saber qué ingredientes ya tenemos antes de comprar, elegir productos locales y de temporada, aprovechar los restos y respetar el trabajo de quienes cultivan y producen nuestros alimentos.
Eso es lo que comparto aquí, desde mi experiencia y en mi búsqueda para comer mejor y cuidarme, como chef, como inmigrante que aprendió a cocinar en otro territorio y como alguien que sigue aprendiendo.