Es oficial. De este lado del planeta ya es otoño. Si bien la temperatura aún no ha bajado mucho, amanece más tarde y la luz es distinta. Aunque los árboles todavía están cubiertos de hojas rojas y amarillas, ya hay muchas en el suelo y es genial la alfombra natural que se forma. Me encanta ver a Abbey, mi perrita, caminar sobre las hojas y revolcarse en ellas… ji, ji, ji.
Al mercado han llegado las calabazas y, para mí, eso inaugura la temporada de sopas y de platos para prender el horno.
Las sopas o cremas de verduras son reconfortantes. Las podemos servir como entrada o incluso como comida o cena ligera. Esta va perfecto acompañada del panqué salado de tomates deshidratados, de pan tostado o de una quesadilla.
El equilibrio de sabores
Si hay algo que he aprendido, y sigo aprendiendo, es a ajustar la sazón mientras cocino, probando una y otra vez. En mi primer trabajo en cocina profesional, el chef tenía un nivel admirable para esto. El equipo seguía al pie de la letra las fichas técnicas y, al final, él pasaba a probar TODO: “Ponle mantequilla o tal aceite, mmm, está muy espeso, agrégale caldo o leche o agua, ponle unas gotitas de limón, le falta acidez…”. Con un toque de acidez, alguna grasa o una especia, aquello se convertía en algo aún mejor.
Con el tiempo fui mejorando, y mi parámetro para saber si lo que había hecho estaba bien era que el chef no le agregara nada, ¡ja! Y ya sé, hay cosas que son relativas, pero me ayudó a aprender sobre combinaciones de sabores y a ir ajustando poco a poco.
Una sopa cambia mucho si le ponemos mantequilla, crema, leche o aceite, porque todo esto aporta grasa. Para darle acidez, podemos recurrir a unas gotitas de limón, a un chorrito de vinagre o… ¡a tomates deshidratados!
¿Te acuerdas de que hice tomates deshidratados en la freidora de aire? Pues usé unos cuantos para esta preparación. Aquí te cuento cómo los hice.
La calabaza
Usé una como esta, que en México se conoce como calabaza mantequilla.
Sobre el sazonador y el chipotle
El sazonador que uso es Nanishe, de la marca mexicana Cusibani. Me gusta porque no tiene sal ni aditivos.
El chipotle es un chile (ají) jalapeño seco y ahumado que amamos en México. Es opcional, pero le da un toque delicioso.
Ingredientes:
1 calabaza de aproximadamente 1 kg
1 cebolla cortada en cuartos, para tatemar*
aceite de oliva y sal
1 cdita. de sazonador vegetal (yo uso Nanishe)
2 ó 3 tomates deshidratados, opcional
un poquito de chipotle (opcional)
fondo casero de verduras o agua
aceite de cilantro para servir, opcional
panqué de tomates deshidratados, para acompañar, opcional
Tatemar es asar un alimento hasta que se queme un poco por fuera. En México lo hacemos mucho con las cebollas, jitomates (tomates) y chiles, porque les da un sabor ahumado, como de parrilla.
Para el aceite de cilantro, licúa unas ramitas de cilantro con un poco de limón, sal y aceite de oliva.
Preparación:
Precalienta el horno a 180°C.
Corta los extremos de la calabaza, pártela a lo largo por la mitad y sácale las semillas. Resérvalas, porque se pueden tostar y comer de colación.
Pon la calabaza y la cebolla cortada en cuartos en una charola (bandeja) para horno, con aceite y sal.
Hornea unos 20-25 minutos, o hasta que la calabaza esté suave y la cebolla tatemada.
Saca la pulpa con una cuchara y pásala a la licuadora junto con la cebolla.
Agrega el sazonador vegetal, los tomates deshidratados, el chipotle (si lo usas), sal y fondo de verduras o agua hasta cubrir la calabaza.
Licúa y ve probando con una cucharita limpia cada vez para ajustar la sazón y la textura. Nada de meter a la sopa la cuchara con la que probaste la sopa.
Agrega más fondo si la quieres más ligera, licúa y corrige la sal.
Sírvela con un chorrito de aceite de cilantro.
Conservación
Se conserva en el refrigerado de 3 a 4 días. Suelo separarla en porciones individuales, así se enfría más rápido y es más fácil recalentarla.
¿Con qué acompañarías esta sopa?
Aquí te dejo el reel:

